
El sector bancario de España ha pasado por una gran transformación desde 2008, cuando la burbuja inmobiliaria estalló, para corregir los desequilibrios que se habían acumulado. Los cambios son evidentes en los indicadores de estructura tradicionales del Banco Central Europeo (BCE).
En términos específicos, se ha visto un descenso importante en el número de oficinas y empleados: una reducción del 61% y del 42% respectivamente, en comparación con los ajustes también significativos del 43% y 21% en la Unión Europea (UE).
Como resultado, el número promedio de ciudadanos atendidos por una oficina bancaria casi se ha triplicado, desde 998 en 2008 a 2.713 en 2023.
El cierre de oficinas ha superado al recorte de empleados, lo que ha llevado a un aumento en el tamaño promedio de las oficinas, pasando de 6 empleados por oficina en 2008 a 9,1 en 2023. Aun así, España tiene una de las redes de oficinas bancarias más densas de la UE. La proporción de habitantes por oficina es un 22% más baja que la UE y la tercera más baja, solo superada por Bulgaria y Francia. Si se considera la población, España tiene un mayor número de oficinas pequeñas, con 9,1 empleados por oficina, comparado con 13,6 en la UE. De los 27 países de la UE, sólo Bulgaria tiene oficinas más pequeñas que las de España.
A pesar de que los activos por oficina han aumentado 2,4 veces desde 2008, los datos de 2023 indican que en España (167 millones de euros) son un 43% menor que en la UE (292 millones). En este período, la cuota de mercado de los cinco bancos más grandes ha crecido 27 puntos porcentuales hasta alcanzar el 69,5%. Este cambio en negocios y empleo ha dado lugar a un aumento significativo en la productividad, ya que los activos gestionados por empleado han aumentado un 59% desde 2008.
A pesar de los desafíos constantes, presentamos una mejora del 14% por debajo del promedio europeo. Esta mejora se acentúa cuando se aprecia la cantidad de personas que un empleado bancario atiende, ya que con una relación de 300 clientes por empleado, supera al dato de 2008 por dos veces más y se eleva un 18% por encima del promedio de la UE, lo que representa un incremento de 46 personas en España.
Otra instancia donde se percibe el efecto de la reestructuración es en la consolidación del mercado. La participación de mercado de los cinco principales bancos ha crecido en 27 puntos desde 2008, llegando al 69.5%, superando a los sectores principales europeos. Esta realidad se confirma cuando se aplica un indicador más estricto, como el HH, que en 2023 alcanzó los 1,331 puntos, casi triplicando los del 2008 y superando a países como Alemania (323), Italia (716) o Francia (567). No obstante, sigue siendo menor a los 1,800 puntos que marcan el límite para considerar un mercado como altamente concentrado.
En resumen, la reestructuración que se ha efectuado ha cambiado profundamente la estructura del sector bancario español y ha producido resultados en rentabilidad y eficiencia, con índices actualmente superiores al promedio de la UE. Por ejemplo, el dato del primer trimestre de 2024 muestra una rentabilidad financiera 1.8 puntos más alta que el promedio europeo (12.4% vs 10.6%) y la eficiencia es 9 puntos mejor.
